jueves, 9 de julio de 2009

La lluvia del manifiesto

La gente se para, ve llover.Y ya no se moja. Retrocede.
Esto me hizo recordar algunos párrafos de un "magnum-magnatum"....

"Tanto va la fe a la vida, a lo que en la vida hay de más precario-me refiero a la vida real-, que finalmente esa fe se pierde. El hombre, soñador impenitente, cada día más descontento de su suerte, da vueltas fatigosamente alrededor de los objetos que se ha visto obligado a usar, y que le han proporcionado su indolencia o su esfuerzo; casi siempre su esfuerzo,ya que se ha resignado a trabajar, o , por lo menos, no se ha negado a tentar su suerte (¡ lo que él llama suerte!). Una gran modestia constituye actualmente su patrimonio: sabe cuáles son las mujeres que ha poseído y en qué ridículas aventuras se ha enredado; tanto su fortuna como su pobreza le son indiferentes- pareciéndose en esto a un niño recién nacido-, y en cuanto a la aprobación de su conciencia moral, admito que prescinde de ella sin gran esfuerzo. Si conserva cierta lucidez no le queda sino volverse para mirar atrás, hacia su propia infancia que, por mutilada que haya sido gracias a los cuidados de sus domadores, no por eso deja de parecerle llena de encantos. En ella, la carencia de cualquier rigor conocido le otorga la perspectiva de vivir varias vidas simultáneas; se arraiga en esta ilusión y sólo quiere saber de la facilidad instantánea y extrema de todas las cosas.

Cada mañana los niños parten sin preocupación.

Todo está cerca, las peores condiciones materiales resultan maravillosas.
Los bosques son blancos o negros, no se dormirá jamás.
Aunque es cierto que no se puede legar tan lejos, no depende esto sólo de la distancia.

LA REALIDAD ES QUIÉN NOS IMPONE SUS LÍMITES,
EN EL MUNDO DE LA IMAGINACIÓN ÉSTOS NO EXISTEN...................................

Y aun viendo las obviedades aplastantes de estas dos últimas líneas... Las amenazas se acumulan y uno cede, uno abandona parte del terreno a conquistar. Aquella imaginación, que no reconocía límites, ahora sólo se la dejan utilizar subordinada a las leyes de la utilidad arbitraria; incapaz ella de asumir por mucho tiempo empleo tan inferior, generalmente prefiere, cuando el hombre cumple viente años, abandonarlo a su destino sin luz.


Querida imaginación, lo que más quiero en ti es que no perdonas!
Lo único que todavía me exalta es la palabra libertad. La creo capaz de mantener indefinidamente el viejo fanatismo humano. Responde sin lugar a dudas, a mi única aspiración legítima...entre tantos infortunios que heredamos hay que reconocer que también nos han dejado la máxima libertad espiritual.
Depende de nosotros no hacer de ella un uso equivocado.


Reducir la imaginación a la esclavitud, aun cuando sea en provecho de lo que se llama groseramente felicidad, significa alejarse de todo lo que, en lo más hondo de uno mismo, existe de justicia suprema.

Queda la locura," la locura que se encierra", como se dice con acierto.Ésa o la otra se verá en el próximo capítulo... de momento saber que... me quedé inquieta y reflexiva al pronuciar lo siguiente:

No ha de ser el miedo a la locura el que nos obligue a poner a media asta la bandera de la imaginación"

André Breton
(gracias)

martes, 7 de julio de 2009

Reflexiones y una madrugada

Día noche. Día palpito. Día pluma.



No hay lucha más encarnizada y dura, en la que nos enfrentamos con nosotros mismos, es entonces que de los mares de adentro aparece ese yo interior, convertido en nuestro propio enemigo. Llegará , sin más, el tiempo, de estrecha cinta, y nos dirá que la vida hasta entonces tan misera dejará de ser desgraciada para ser en su estado puro, solamente, vida.




Vida vivida. Vida no sufrida. Vida cosecha.




Ciudades que regresan a sus propios altares, hoy son espurnas de lo que quedó de la represión. El rojo, hasta hoy nacido de la saciante "paz" vuelve en sí mismo, hacia dentro del útero para nacer y morir como sangre. Fluye así, sin ser derramada.
El odio huele a verde, verde cielo y verde agua. Ya no da miedo. Es el suspiro agotado, su propio fin.
Duerme tumbado entre gritos motorizados, los últimos de la madrugada. Aunque en sueños se desvele, sus ojos caminaran por el, guía entre la oscuridad. Ya no hay miedo. Ya no hay miedo ni tan siquiera en la noche nacida del cerrar de los párpados del mundo. Protegidos por la madre Luna.



Sólamente. Hasta mañana.

Y el Sol, que parece cegar el alba, será luz que nos despierte de la pesadilla.