








































Un recorrido en algun lugar del mundo,basta para la reflexión consciente y el disfrute de cada centímetro de suelo y aire que percibes.
No obstante, subrrallo la palabra conciente, ante una puesta de sol, ante el otro mañana, al café de las 4 y de las 7, y de ese paseo de colores danzantes postrados en lienzos,urbes llenas de arte por todos lados, por cada calle recorrida, cada piedra que aparece y sse desvanece...
Por petición de mi misma,escribo este texto que va mas allá de cinco paredes y cuatro bolsillos llenos...
"El arte pone un elemento de color a un mundo incoloro. Lleva un rayo de esperanza a las vidas sin sentido. El arte en todas sus formas nos hace abrir los ojos, aunque sea sólo por un momento fugaz, ante nuestra monótona existencia cotidiana, nos hace sentir que hay algo más en la vida, que podemos ser mejores de lo que somos, que las relaciones entre las personas pueden ser humanas, que el mundo puede ser un lugar mejor. El arte es el sueño colectivo de la humanidad, la expresión del sentimiento arraigado de que nuestras vidas no deberían ser así y que deberíamos luchar por algo diferente.El desarrollo de la división del trabajo, hace que la base productiva de la sociedad de un gran paso adelante, pero al mismo tiempo, las conquistas de la humanidad son su perdición. La separación de los diferentes aspectos de la producción, culmina en la división del trabajo mental y manual, la condición previa para la separación de la humanidad en clases, con todo lo que implica para la humanidad. Durante los últimos diez milenios, el precio a pagar por el asombroso progreso social y económico, ha sido la alienación forzosa de la mayoría de la raza humana de los frutos de su trabajo, y al mismo tiempo, la exclusión forzosa de la mayoría de hombres y mujeres del mundo de la cultura.
No se requiere una gran dosis de inteligencia para comprender que las ideas, opiniones y concepciones de las personas (la conciencia) cambian con cada nuevo cambio de las condiciones materiales de vida. Se dice que los humanos se distinguen de los animales por la religión. Por eso, también se puede decir que los humanos difieren de los otros animales por tener el arte, la literatura, la ciencia o la filosofía.Sin embargo, es evidente que hombres y mujeres comienzan a desarrollar estas diferencias sólo cuando empiezan a fabricar herramientas y comienzan a liberarse de la dependencia de las fuerzas de la naturaleza. Esta es la base del materialismo histórico(...)
El arte, como la religión, hunde sus raíces en la prehistoria. Las ideas, estilos, escuelas de arte pueden sobrevivir en la mente de los hombres mucho tiempo después de la desaparición del contexto socioeconómico concreto en el que surgen. La mente humana, después de todo, se caracteriza por su innato conservadurismo. Las ideas que hace tiempo perdieron su raison d’être, permanecen testarudamente atrincheradas en la psique humana y continúan jugando un papel, incluso un papel determinante en el desarrollo humano. Esto es más evidente en la religión, pero también se aplica al reino del arte y la literatura.
"El ser social determina la conciencia", esa es la gran contribución de Marx y Engels al entendimiento de la historia humana. Sin embargo, la forma en que se produce esta determinación no es sencilla. Por ejemplo, sería completamente absurdo intentar extraer las leyes que rigen el desarrollo del arte y la literatura, directamente del desarrollo de las fuerzas productivas. Intentar esto necesariamente produciría un aborto.Como hemos visto, el desarrollo del arte, la música y la literatura hay que estudiarlo con sus propias leyes internas de desarrollo, lo que constituye una rama específica de investigación, separada de la economía, la política o la sociología. Estas últimas nos proporcionan una comprensión de los cambios socioeconómicos generales que conforman y determinan la naturaleza general y la psicología del período en el cual se desarrollan todas las ramas de la cultura humana, el clima de los tiempos que ¾ aunque inconscientemente¾ , condiciona poderosamente el arte y la literatura.El hecho de que el artista o el escritor individual no sea consciente de esta influencia e incluso las niegue, es algo irrelevante. El artista vive en la sociedad y está influenciado por ella, como el resto de hombre y mujeres.
La debilidad principal de la estética burguesa es que rechaza a priori las influencias sociales que conforman el desarrollo del arte. En realidad, la idea de que el arte puede estar fuera y por encima de la sociedad es una contradicción. Aunque el arte, la literatura y la música tienen sus propias leyes de desarrollo, y que no se pueden reducir a economía o sociología, no están separadas de la sociedad por una muralla china .El arte es una forma de comunicación, aunque muy peculiar. A pesar de todos los prejuicios sobre la comunicación del artista solitario consigo mismo, en la práctica, ningún artista pinta un cuadro con la intención de no ser visto, y ningún escritor escribe una novela o un poema sólo para su consumo personal. Y en tanto el arte y la literatura actúan como un medio de comunicación, tienen que decir algo. El arte vincula lo particular a lo universal. Los personajes de una novela deben ser concretos, para ser creíbles tienen que parecerse a los hombres y mujeres reales. Pero esto no es suficiente. Para que estos personajes nos interesen deben significar algo más.
La idea de que el intelectual o el artista es "libre", procede de un malentendido o error filosófico. La llamada libertad nunca ha existido, excepto en la filosofía idealista y en la religión (que básicamente es la misma cosa). Leibnitz, el gran filósofo alemán, dijo una vez que si la aguja magnética pudiera pensar, entonces estaría convencida de que señalaba al norte por su propia y libre elección. Freud hace tiempo acabó con la noción de que el pensamiento y las acciones humanas eran libres. Estudios más recientes sobre el funcionamiento del cerebro han terminado con el mito de la libre voluntad. Todas nuestras acciones están condicionadas, aunque no sea de una forma consciente. Las obras intelectuales están condicionadas fundamentalmente, por el medio ambiente social y cultural en el cual se forma la mente de hombres y mujeres.
El origen de una escuela artísticas o literaria, su ascenso y caída, permanecerá como un secreto en la medida que se estudie aislada del ambiente que rodea al artista o escritor, y que afecta a su forma de pensar de una forma decisiva. A su vez es imposible comprender la psicología general de un período determinado, aislada de los factores sociales e históricos. Todas las tendencias se ven afectadas decisivamente por el desarrollo de las fuerzas productivas, por la lucha entre las clases y grupos sociales relacionados con ellas, por todo el cuerpo legal, religioso y moral, y por las tendencias filosóficas que fluyen de todo esto.
La creatividad artística representa una rama especial de la conciencia humana, con sus propias características distintivas y modelos de desarrollo. Descubrir las leyes internas del desarrollo del arte, la literatura y la música, es tarea de una rama particular de estudio, la estética y la historia del arte. Sin embargo, esta conciencia artística no es la cosa en sí, y en última instancia, también debe formar parte de la conciencia general de la sociedad. En realidad, si esto no fuera así, el artista sería incapaz de comunicarse con sus seguidores. El arte de un período determinado resuena en el alma de hombres y mujeres sólo porque refleja sus sentimientos más interiores, sus aspiraciones y estado de ánimo. El arte de un período es tan radicalmente diferente al de otros períodos porque surge en un ambiente social completamente diferente.
La sociedad se divide en clases antagónicas. Esto inevitablemente produce conflictos ideológicos, que reflejan los intereses de diferentes clases. El entrecruce complicado de ideas, corrientes y tendencias filosóficas, morales, religiosas y políticas, ejerce un poderoso efecto sobre el pensamiento de la época. De esta forma, cada época tiene sus propias ideas culturales y estéticas inherentes, que no coinciden con las de otras épocas. Los modelos artísticos de una época nunca pueden ser satisfactoriamente repetidos en otra época, que se encuentre bajo el dominio de clases diferentes con una psicología y sentido de la estética completamente diferentes.
En la historia del arte aunque determinados tipos de arte mueren y desaparecen, dejan tras de sí un residuo y una tradición que condiciona a la siguiente generación de artistas. El arte no comienza de nuevo con cada generación. Cada período descansa sobre los hombros de anteriores generaciones. La forma en que una escuela de arte, música o literatura se relaciona con otra puede ser positiva o negativa. Aquí tenemos un buen ejemplo de la ley dialéctica de la oposición de contrarios. Una nueva escuela de arte puede repetir o copiar antiguos modelos o, todo lo contrario, rechazarlos y desarrollar nuevas formas. Pero incluso en este acto de rechazo, la nueva escuela estará condicionada por la vieja. Con frecuencia ocurre que, en la búsqueda de algo nuevo, el artista retornará a las formas anteriores. Estilos que aparentemente se extinguen después vuelven a reaparecer, como ocurrió en el Renacimiento europeo que redescubrió el arte de la antigua Grecia, o los artistas de la Revolución Francesa que redescubrieron el clasicismo. Más cercano a nuestros tiempos, los primeros experimentos cubistas de Picaso, reflejan la influencia del arte tribal africano, o los ritmos de África fueron llevados a América hace cientos de años por los esclavos negros, después serían la base del jazz moderno y la música pop.
De todos los grandes pensadores marxistas, Trotsky fue el que mostró un interés más vivo por el arte, incluido el arte moderno. Sus obras sobre el tema incluyen Cultura y socialismo, Arte y revolución, y sobre todo su libro Literatura y Revolución. Todas estas obras fueron escritas después de la revolución, aunque sus escritos sobre arte y literatura se remontan a mucho antes. De joven escribió artículos sobre Ibsen y Gogol. Antes de la Primera Guerra Mundial escribió mucho sobre las últimas tendencias de arte, como por ejemplo el impresionismo:
"El naturalismo trasciende a sí mismo para convertirse en impresionismo, que no renunciaba en absoluto a su fidelidad a la naturaleza y a su verdad, todo lo contrario, precisamente en nombre de esta verdad, de sus eternas formas cambiantes, reivindicaba libertad para la verdad de la percepción subjetiva. Mientras el viejo estilo académico decía ‘aquí están las reglas (o imágenes) según las cuales se debe representar la naturaleza’, el naturalismo decía, ‘aquí está la naturaleza’, después el impresionismo decía, ‘así es cómo yo veo la naturaleza’. Pero este ‘yo’ del impresionismo es una personalidad nueva en circunstancias nuevas, con un sistema nervioso nuevo, con ojos nuevos, una persona moderna, y lo que pinta es modernismo, no pintura de moda, sino algo moderno, contemporáneo, que emana de una percepción contemporánea"
(Culture and Revolution in the Thought of Leon Trotsky. Revolutionary History, vol. 7. nº 2. Porcupine Press. Londres 1999. p. 102. En la edición inglesa)
El poeta francés, Guillaume Apollinaire escribió en 1908: "No se puede cargar para siempre con el cuerpo de tu padre. Hay que dejarlo en compañía de los otros muertos. Hay que recordarlo y lamentarlo, hablar de él con admiración. Y al convertirnos en padres, debemos esperar que nuestros hijos no carguen eternamente con nuestro cadáver (...) La verdad siempre será nueva". Esto es exactamente lo que pensaba Trotsky. Mientras defendía el derecho a la libertad del artista, Trotsky siempre se opuso al esnobismo en el arte que encubre su pobreza detrás de un velo de misticismo: "... la autoevaluación mística por encima del mundo, significa en realidad, reconciliarse con lo que existe, con toda su fealdad". Este arte "se arrastra en la suciedad, contra todo lo que es real, verdadero, en otras palabras, contra la humanidad, contra sus futuras victorias, contra el gran mañana de la humanidad".
En 1908, Trotsky escribía estas proféticas líneas: "Veis, visitar las exposiciones de arte es un acto violento que perpetramos sobre nosotros mismos. Esta forma de experimentar el placer artístico expresa el terrible barbarismo capitalista [...] Tomemos un paisaje, ¿qué es? Un pedazo de naturaleza, amputada arbitrariamente, colgado en una pared. Entre estos elementos, la naturaleza, el lienzo, el marco y la pared, existe una relación simplemente mecánica: el cuadro no puede ser infinito, por tradición y consideraciones prácticas le han condenado a ser un cuadrado. No se debe doblar ni torcer, está enmarcado y para que no yazca en el suelo, las personas clavan un clavo en la pared, fijado a un cordón y cuelgan el cuadro de su cuerda. Después, cuando todas las paredes están cubiertas de cuadros, algunas veces colocados en dos o tres filas, lo llaman galería de arte o exposición. Y después tenemos que verlo todo de una vez: paisajes, escenas de género, marcos, cuerdas y clavos...
Pero lo que yo quiero, es que la pintura renuncie a su absolutismo y restablecer su vínculo orgánico con la arquitectura y la escultura, del cual hace mucho tiempo se ha independizado. Esta separación no se produce por casualidad ¡oh no!. Desde ese momento, la pintura ha emprendido un camino muy largo e instructivo. Ha conquistado el paisaje y ha desarrollado una técnica asombrosa. Pero... Yo quiero pinturas que estén relacionadas por cuerdas, sino por significado artístico, a las paredes o a una cúpula, adecuadas para un edificio o el carácter de una habitación... y no colgadas como un sombrero en un perchero. Las galerías de arte, esos campos de concentración de colores y belleza, son como algo monstruoso a nuestra realidad cotidiana incolora y fea". (Culture and Revolution in the Thought of Leon Trotsky, pág. 67-8)
La emancipación de la humanidad sólo se puede conseguir por medios revolucionarios. En 1917 los trabajadores y campesinos de Rusia llevaron adelante la primera revolución socialista de la historia, bajo la dirección de Lenin y Trotsky.
(...)
La Revolución de Octubre fue el acontecimiento más liberador de la historia humana. Mientras el papel dirigente lo jugaba la clase obrera, la revolución atrajo a sus filas a lo más activo y progresista de la sociedad rusa. Los mejores representantes de los intelectuales lucharon hombro a hombro con las masas. El aire estaba impregnado de un espíritu completamente nuevo que galvanizaba y electrificaba. Existía la suficiente inspiración para el escritor y el artista. Cuando todo se ha dicho y hecho, ninguna obra de arte puede expresar adecuadamente la épica y el drama de la revolución y la lucha de miles de hombres y mujeres normales por su emancipación social. La vida en sí misma, cuando alcanza cotas tan elevadas, es infinitamente más rica que el arte. Pero estos acontecimientos electrizantes desepertaban el DESEO DE EXPRESAR EMOCIONES (siempre en mayúsculas y encerrado en un grito contínuo y desesperado) y eso es lo que imprimió al arte un carácter tan especial.
Era el arte que tenía algo que decir.........................................................................
El capital es hostil al arte. Se enfrenta a él como a una fuerza ajena que quiere dominar y oprimir, y llega a convertirlo en todo tipo de expresiones grotescas. En este terreno yermo, el arte y la expresión artística nunca podrán florecer, nunca podrán alcanzar su verdadera talla (humana).
Este dominio y opresión siembra entre los artistas un espíritu de rebelión y protesta, no sólo de esa gran mayoría poco privilegiada que lucha para hacer oir su voz, sino también entre algunos (una minoría) que han conseguido triunfar pero que no han olvidado de donde vienen y no han vendido aún su alma al diablo. Esta protesta puede tomar muchas formas. Desde la protesta anarquista de los Sex Pistols ("Dios salve a la reina, el régimen fascista"), a letras revolucionarias más conscientes como las de John Lennon, probablemente el mejor representante de esta tendencia que estaba girando hacia el marxismo revolucionario cuando fue trágicamente asesinado, aparentemente por un individuo trastornado.
Los grandes monopolios que controlan nuestras vidas pueden tolerar la protesta dentro de determinados límites. Incluso les puede ser útil como una válvula de escape inofensiva, que permite a los jóvenes "soltar vapor", mientras preservan el dominio de los explotadores. Ellos tienen miles de formas de corromper y sobornar a los jóvenes, igual que compran a los parlamentarios. A menudo incorporan al artista o músico de éxito al mundo de los ricos y famosos, entonces éste rebajará el tono de la protesta, "maduran con la edad", en pocas palabras, se unen a las filas de los explotadores. Cuando alguna persona se resiste, se les excluye, se le cierran las puertas que antes le abrían para caer en el fracaso y el olvido.
En una sociedad clasista, el arte está diseñado para excluir a las masas, relegarlas a una existencia empobrecida, no sólo en el sentido material, también en el espiritual. El arte comercial que se reduce el mínimo común denominador, es con frecuencia una droga soporífera útil, destinada a mantener a las masa en un estado de contenimiento, mientras que al mismo tiempo enriquece a un puñado de capitalistas. Al reducir al mínimo el nivel artístico de la sociedad, y alienar cada vez más el "arte serio" de la realidad social, el capitalismo garantiza la degeneración y pauperización del arte. En esta atmósfera enrarecida, donde el arte tiene que alimentarse igual que las vacas o pollos granjas se alimentan de cadáveres de otros animales y desarrollan un cerebro enfermo, el arte cada vez es más estéril, vació y carente de significado, tanto, que incluso los artistas empiezan también a sentir la decadencia y cada vez están más inquietos y descontentos. Pero su descontento, no les puede llevar a ninguna parte si no lo vinculan con la lucha por una forma alternativa de sociedad, en la que el arte encuentre el camino de vuelta a la humanidad. La solución a los problemas de arte no se encuentra en el arte, sino en la sociedad.
El arte debe oponerse al yugo de la tiranía en todas su formas, no sólo a la policía con su porra y esposas, no sólo al burócrata desalmado con su libro de leyes en la mano, y no sólo al policía espiritual de la Iglesia, sino también a la dictadura del Capital que es la madre y el padre de todas las formas de opresión, tanto material como espiritual.
El verdadero arte es revolucionario por naturaleza.